La otra ocupación
Written by ASPPRO
MONTSE CAPDEVILA/PARÍS -La conmemoración del 60° aniversario del desembarco en Normandía de las tropas aliadas, el 6 de junio de 1944, ha ofrecido al presidente estadounidense, George Bush, la ocasión de establecer un paralelo entre la guerra de Irak y la célebre operación Overlord, que supuso la ocupación de Francia hasta la derrota final de la Alemania nazi. Pero las circunstancias y la situación de las dos guerras son difícilmente comparables, excepto en el hecho de que en la época también se plantearon problemas de cohabitación entre las fuerzas de ocupación y la población francesa.En 1944, para limitar las fricciones entre los soldados estadounidenses y los franceses, el mando norteamericano consideró útil publicar una "guía práctica" bajo el título de Nuestros amigos los franceses . Elaborado en forma de pregunta-respuesta, el manual pasaba revista a las cuestiones que podían preocupar o irritar a los militares norteamericanos en su trato con los franceses: desde el supuesto orgullo nacional de los "frenchies" a los problemas que parecían tener con la higiene.
Humillaciones de todo tipo
La reedición en francés de la guía revela la existencia de graves problemas de cohabitación con un país que "acababa de vivir cuatro años de ocupación y humillaciones de todo tipo". El sumario lo decía todo sobre el contenido: "Los franceses y nosotros; Los franceses (características, usos y costumbres, limpieza e higiene, trabajo y pereza, la moral, los coches y las locomotoras); Los franceses y los alemanes; Los precios: por qué nos timan; El mercado negro; La colaboración francesa con los alemanes; La política francesa..."
La introducción daba el tono: "Esta guía tiene por vocación ayudarnos a comprender a un aliado, el francés. No se trata de defenderle ni condenar a aquellos compatriotas que no los quieren. Solo pretendemos disipar malentendidos y roces", escribían los autores. "¿Por qué los americanos no hacemos más que sacar a los franceses del atolladero y ellos no hacen nada por nosotros?", era lo que se planteaban muchos soldados de EEUU.
"Los franceses, que al principio nos recibieron encantados ahora quieren echarnos", se constataba. La respuesta de los mandos era increíblemente realista: "Somos como aquellos invitados a los que se recibe maravillosamente para un fin de semana pero un año después todavía estamos aquí y a nadie le gusta que sus invitados se queden tanto tiempo. Es evidente que tienen ganas de que las tropas americanas se vayan. Si vosotros fuerais franceses también pensaríais lo mismo".
A preguntas simplistas como: "¿Por qué los franceses no nos invitan a sus casas?", los autores respondían con la misma simplicidad: "Quizá porque no les queda nada para darnos de comer. Los alemanes se lo llevaron todo. Además no hablan inglés y nosotros no hablamos francés. En estas condiciones, es difícil expresar el sentido de la hospitalidad".
Identidad estadounidense
"Los franceses nos miran por encima del hombro", se quejaban algunos soldados. La guía respondía con una afirmación de la identidad estadounidense: "Es inevitable que algunos franceses se comporten así. La gente de la ciudad se comporta así con los campesinos ... Nosotros creemos que las diferencias nos enriquecen a condición de que los objetivos y las creencias políticas fundamentales reposen sobre bases comunes".
A los más radicales, que decían "nunca me gustarán los franceses", la respuesta era: "Nadie os obliga a amar a los franceses. Pero tampoco hay que detestarles. Hay que intentar comprenderlos. No hay que olvidar que eran y son nuestros aliados". Ante la duda "¿podemos fiarnos de los franceses?", la respuesta era: "Todo depende de lo que se entienda por fiarnos. Si esperáis que los franceses reaccionen como nosotros, seguro que saldréis decepcionados. No son americanos, son franceses", se insistía.
Algunos soldados decían tener "más problemas con los franceses que con los alemanes, porque lo critican todo, mientras que los alemanes hacen lo que les decimos". Los autores de la guía sentenciaban : "Dos hombres que trabajan juntos son más susceptibles de discutir o estar en desacuerdo que un prisionero frente a su guardian".


